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¿Cómo dividir una propiedad heredada?

Heredar una vivienda o un inmueble junto con otros familiares es una situación muy habitual en España. Lo que muchas veces no se tiene en cuenta es que, más allá del valor sentimental, una propiedad heredada en común puede generar conflictos, bloqueos y decisiones difíciles si no se gestiona correctamente.


En este artículo te explicamos qué opciones existen para dividir una propiedad heredada y cómo actuar en cada caso.


Si te encuentras en esta situación y necesitas asesoramiento personalizado en nuestra plataforma web Easyabogado encontrarás abogados especializados en herencias que pueden ayudarte a estudiar tu caso concreto, revisar la documentación y acompañarte durante todo el proceso para evitar errores y conflictos innecesarios.

¿Qué significa heredar una propiedad en proindiviso?

Cuando una vivienda o un inmueble se hereda por varias personas lo habitual es que pase a estar en proindiviso, es decir, en copropiedad. Esto significa que todos los herederos son dueños del inmueble, pero ninguno tiene una parte física concreta asignada sino un porcentaje abstracto.


Por ejemplo, si tres hermanos heredan una vivienda cada uno puede tener un 33 %, pero ninguno puede decir “esta habitación es mía”. Todas las decisiones importantes sobre la propiedad deben tomarse de común acuerdo, lo que en la práctica puede resultar complicado.


Esta situación no es ilegal ni excepcional, pero sí suele ser temporal ya que el proindiviso suele generar conflictos si se mantiene en el tiempo.

¿Cuáles son las opciones para dividir una propiedad heredada?

La ley ofrece varias alternativas para poner fin a la copropiedad. La elección de una u otra dependerá del acuerdo entre los herederos y de las circunstancias personales y económicas de cada uno.


Una de las opciones más habituales es que uno de los herederos se quede con la vivienda, compensando económicamente al resto según el valor de sus participaciones. Es una solución frecuente cuando uno ya vive en el inmueble o tiene interés real en conservarlo.


Otra posibilidad es vender la propiedad a un tercero y repartir el dinero obtenido entre los herederos según su porcentaje. Esta suele ser la opción más sencilla cuando nadie quiere quedarse con la vivienda o no pueden asumir el pago a los demás. Para esta opción es importante conocer aquellos aspectos que hay que tener en cuenta en la venta de un inmueble heredado.


También puede darse el caso de que los herederos decidan mantener la propiedad en común, por ejemplo para alquilarla. Aunque es legal, no suele ser recomendable a largo plazo si no hay una buena relación y reglas claras ya que cualquier copropietario puede pedir la división en cualquier momento.



¿Qué ocurre si los herederos no se ponen de acuerdo?

Cuando no existe acuerdo entre los herederos la ley es clara: nadie está obligado a permanecer en una copropiedad. Cualquier heredero puede solicitar la división de la cosa común, incluso aunque los demás no estén de acuerdo.


Si no se alcanza una solución amistosa, la vía habitual es acudir a un procedimiento judicial de división de la cosa común. En estos casos, si el inmueble no puede dividirse físicamente lo normal es que el juez ordene su venta, generalmente mediante subasta y el reparto del dinero entre los copropietarios.


Este tipo de procedimientos suelen ser más largos, costosos y menos beneficiosos económicamente, por lo que siempre es preferible intentar llegar a un acuerdo previo. En estos casos, contar con el asesoramiento de un abogado especializado en herencias puede marcar una gran diferencia.

¿Cómo se valora la propiedad heredada para su reparto?

Uno de los puntos más delicados al dividir una propiedad heredada es determinar su valor. Lo más habitual es acudir a una tasación profesional que permita fijar un precio objetivo y evite discusiones entre los herederos.


Ese valor será la base para calcular cuánto debe pagar el heredero que se queda con la vivienda o cómo se reparte el dinero en caso de venta. Es importante no confundir el valor fiscal con el valor de mercado ya que no siempre coinciden.


Una valoración justa y bien documentada facilita enormemente el acuerdo y reduce la posibilidad de conflictos posteriores.


Dividir una propiedad heredada no tiene por qué convertirse en un problema si se conocen las opciones legales y se actúa con información y diálogo. Ya sea quedándose uno de los herederos con el inmueble, vendiéndolo o buscando una solución intermedia, lo importante es evitar bloqueos que solo alargan el conflicto.


Cada herencia es distinta y factores como la relación entre herederos, el valor del inmueble o las consecuencias fiscales influyen en la mejor decisión.