Tras un accidente de tráfico, no solo pueden existir lesiones físicas o daños en el vehículo. Muchas veces, el siniestro provoca gastos, pérdidas económicas y perjuicios que afectan directamente a tu día a día. La ley española permite reclamar estos daños, pero hacerlo correctamente requiere conocer bien qué se puede reclamar y cómo acreditar cada concepto.
Si necesitas asesoramiento personalizado, en nuestra plataforma Easyabogado encontrarás abogados que pueden analizar tu caso, explicarte qué daños puedes reclamar y ayudarte a gestionar todo el proceso frente a la aseguradora sin que pierdas derechos.
En este artículo te explicamos cómo reclamar daños y perjuicios tras un accidente de tráfico, qué pasos seguir y qué aspectos debes tener en cuenta para no aceptar menos de lo que te corresponde.
Cuando hablamos de daños y perjuicios nos referimos a todas las consecuencias negativas que una persona sufre como resultado directo del accidente. No se trata solo de las lesiones físicas, sino también de los efectos económicos y personales que se derivan del siniestro.
Por un lado, están los daños personales, que incluyen las lesiones, el tiempo de recuperación y las posibles secuelas. Por otro, los daños materiales, como los desperfectos del vehículo o de otros objetos dañados en el accidente. Además, existen perjuicios económicos, como salarios dejados de percibir, gastos médicos o desplazamientos necesarios para recibir tratamiento.
Todos estos conceptos pueden reclamarse siempre que estén bien justificados y relacionados con el accidente.
El primer paso tras un accidente es recopilar toda la información posible. Rellenar el parte amistoso o contar con un atestado policial facilita mucho la reclamación posterior. También es fundamental acudir a un centro médico lo antes posible, incluso aunque las lesiones parezcan leves, para que quede constancia de ellas.
A partir de ahí, se inicia la reclamación frente a la aseguradora del responsable del accidente. Esta reclamación debe incluir la documentación médica, los justificantes de gastos y cualquier prueba que acredite los daños sufridos.
En muchos casos, contar desde el inicio con un abogado especializado en accidentes de tráfico ayuda a ordenar la documentación y a evitar errores que puedan debilitar la reclamación.
La ley permite reclamar una amplia variedad de daños, siempre que estén directamente relacionados con el accidente. Entre los más habituales se encuentran los días de baja o recuperación, las secuelas físicas o estéticas, los gastos médicos no cubiertos por la sanidad pública y los costes de rehabilitación.
También pueden reclamarse los daños materiales del vehículo y otros objetos dañados, así como las pérdidas económicas derivadas de no poder trabajar durante un tiempo. En determinados casos, incluso se pueden reclamar gastos futuros si las lesiones requieren tratamientos prolongados.
Cada caso es distinto, por lo que la valoración debe hacerse de forma individualizada.
Es muy habitual que la primera oferta de la aseguradora sea inferior a la indemnización que realmente corresponde. Las compañías buscan cerrar el expediente lo antes posible y con el menor coste económico.
Aceptar esa oferta sin revisar puede suponer renunciar a una parte importante de la indemnización. Si no estás de acuerdo, puedes negociar, aportar nuevos informes médicos o rechazar la propuesta para continuar con la reclamación.
El plazo general para reclamar una indemnización por accidente de tráfico es de un año. En los casos de lesiones, ese plazo empieza a contar desde que las lesiones se curan o se estabilizan, no desde el día del accidente.
Dejar pasar el tiempo sin actuar puede provocar la pérdida del derecho a reclamar, incluso aunque los daños estén bien acreditados. Por eso es importante no retrasar la reclamación y asesorarse con tiempo.
Muchas reclamaciones se resuelven mediante negociación con la aseguradora, sin necesidad de acudir a los tribunales. Sin embargo, si no se alcanza un acuerdo o la oferta es claramente insuficiente, puede ser necesario acudir a la vía judicial.
Aunque esta opción suele generar preocupación, en muchos casos es la única forma de obtener una indemnización justa. Contar con asesoramiento legal desde el principio facilita la toma de decisiones y reduce el riesgo de errores.
Reclamar daños y perjuicios tras un accidente de tráfico es un derecho que protege a las personas que han sufrido consecuencias físicas, económicas o personales como resultado del siniestro. Actuar con información, reunir pruebas desde el primer momento y conocer los plazos legales es fundamental para no salir perjudicado.
Si tienes dudas sobre qué puedes reclamar o si la oferta del seguro es justa, contar con un abogado especializado puede marcar la diferencia entre aceptar una indemnización insuficiente o recibir lo que realmente te corresponde.