WhatsApp Icon ¿Cómo podemos ayudarte?

¿Cómo funciona la custodia compartida?

Cuando una pareja con hijos decide separarse, la cuestión más delicada no suele ser el reparto de bienes, sino la organización de la vida de los menores. En nuestra plataforma contamos con abogados especializados en derecho de familia que asesoran en procedimientos de custodia compartida, ayudando a diseñar soluciones estables y seguras para los hijos.


La custodia compartida se ha convertido en una de las fórmulas más habituales tras una ruptura, pero todavía genera muchas dudas. No se trata simplemente de “repartir al 50 % el tiempo con los hijos”, ni es una medida automática que se conceda por defecto. Es una decisión jurídica que debe responder exclusivamente al interés superior del menor.


¿Qué significa realmente la custodia compartida?

Conviene empezar diferenciando conceptos. La patria potestad, que normalmente sigue siendo compartida tras la separación; hace referencia a las decisiones importantes sobre la vida del menor: educación, salud, cambio de domicilio o cuestiones relevantes de su desarrollo.


La guarda y custodia, en cambio, afecta a la convivencia diaria. Cuando se establece custodia compartida ambos progenitores asumen de forma equilibrada el cuidado cotidiano del menor. Esto implica que el hijo convive de manera alterna con cada uno y que ambos participan activamente en su educación, rutinas, actividades escolares y decisiones prácticas del día a día.


No existe un modelo único. En algunos casos se organiza por semanas alternas; en otros, por quincenas o incluso con sistemas adaptados a la edad del menor. En niños muy pequeños puede acordarse un sistema con intercambios más frecuentes para evitar separaciones prolongadas. Lo relevante no es que el reparto sea matemáticamente exacto, sino que sea equilibrado y funcional.


Aunque en los últimos años la jurisprudencia ha evolucionado hacia una visión favorable de la custodia compartida cuando es beneficiosa para el menor, no se concede de manera automática.


El juez debe analizar cada situación concreta. No es un derecho del padre ni de la madre, sino una medida pensada para proteger al menor. Por eso se examinan múltiples factores: la implicación previa de cada progenitor en el cuidado del hijo antes de la ruptura, la disponibilidad horaria real, la estabilidad laboral, la proximidad entre domicilios y, especialmente, la capacidad de cooperación entre ambos.


Este último elemento es determinante. La custodia compartida exige una mínima comunicación funcional. No se requiere una relación cordial o amistosa, pero sí que exista capacidad de coordinación en cuestiones básicas como colegio, citas médicas o actividades extraescolares. Cuando el conflicto es constante y afecta al menor, puede descartarse este régimen.


Además, si existen antecedentes de violencia doméstica o de género, la custodia compartida no suele ser viable.

¿Cómo afecta a la pensión de alimentos?

Existe la creencia de que en custodia compartida desaparece la pensión de alimentos. Esto no siempre es así.


En muchos casos, cada progenitor asume los gastos ordinarios del menor durante el tiempo que convive con él. Sin embargo, si existe una diferencia económica importante entre ambos, el juez puede establecer una contribución para equilibrar el nivel de vida del menor en ambos hogares.


El objetivo es evitar que el niño experimente un desequilibrio significativo dependiendo del domicilio en el que se encuentre. Los gastos extraordinarios suelen abonarse de forma proporcional o al 50 %, según se determine en la resolución judicial.

¿Qué ocurre con la vivienda familiar?

La atribución del uso de la vivienda es uno de los aspectos más complejos. En un sistema de custodia exclusiva, lo habitual es que el uso se atribuya al progenitor custodio junto con los hijos. Pero en custodia compartida la situación cambia ya que ambos conviven con los menores.


El juez puede adoptar distintas soluciones: atribuir temporalmente el uso a uno de los progenitores, acordar la venta del inmueble o establecer otras fórmulas que garanticen estabilidad al menor sin generar desequilibrios injustos.


No existe una regla automática, por lo que cada caso exige un análisis individual.



¿Puede modificarse la custodia compartida si cambian las circunstancias?

La custodia compartida no es inamovible. Si con el tiempo se produce un cambio sustancial en las circunstancias; por ejemplo, un traslado de ciudad, una modificación relevante en los horarios laborales o una situación que afecte al bienestar del menor; puede solicitarse una modificación de medidas.


Para ello, debe acreditarse que el cambio es significativo y que la nueva organización propuesta resulta más beneficiosa para el hijo que la anterior.


La custodia compartida puede ser una solución equilibrada y muy positiva cuando ambos progenitores mantienen una relación mínimamente cooperativa y están realmente implicados en la crianza. Permite que el menor conserve una relación estrecha con ambos y fomenta la corresponsabilidad parental.


Sin embargo, no es la mejor opción en todos los casos. Forzarla cuando existe un conflicto permanente puede generar más inestabilidad que beneficios. En estas situaciones el juez optará por otro de los tipos de custodia que existen en España


Por eso es esencial analizar cada situación con detalle. Contar con abogados especializados en divorcio permite estudiar la viabilidad real de solicitar la custodia compartida, preparar adecuadamente el procedimiento y plantear una propuesta sólida que responda al interés del menor.