Cuando una persona fallece una de las primeras dudas que suelen surgir es cómo se reparte la herencia y qué trámites son necesarios. Aunque existe la creencia de que siempre hay que hacer declaración de herederos, la realidad es que la respuesta depende de si hay o no testamento y de las circunstancias concretas de la sucesión. Aclararlo desde el inicio evita retrasos, gastos innecesarios y conflictos entre familiares.
En nuestra plataforma de abogados Easyabogado encontrarás abogados especializados en herencias que pueden ayudarte a entender si en tu caso es necesario realizar una declaración de herederos y cómo gestionar todo el proceso sin errores.
La declaración de herederos es un procedimiento legal mediante el cual se determina quiénes son los herederos legales de una persona fallecida. Su finalidad es identificar oficialmente a las personas con derecho a heredar cuando no existe un testamento válido que lo indique.
Este trámite puede realizarse ante notario o, en casos más complejos, por vía judicial. Una vez realizada, permite a los herederos aceptar la herencia, repartir los bienes y realizar los trámites fiscales correspondientes.
Cuando existe un testamento válido, no es necesario hacer declaración de herederos, ya que el propio testamento identifica a los herederos y establece cómo se reparte la herencia.
El testamento actúa como documento principal de la sucesión y tiene plena validez legal siempre que haya sido otorgado correctamente. En estos casos, los herederos pueden pasar directamente a los siguientes pasos: aceptación de la herencia, adjudicación de bienes y liquidación de impuestos.
Existen situaciones concretas en las que puede ser necesaria la declaración de herederos incluso habiendo testamento. Esto ocurre, por ejemplo, cuando el testamento no incluye a todos los herederos legales o cuando alguno de los herederos fallece antes que el testador y no se prevé sustitución.
También puede ser necesaria si el testamento es declarado nulo o si no se puede aplicar correctamente por defectos formales. En estos casos, se recurre a la declaración de herederos para determinar quiénes tienen derecho a la herencia según la ley.
Antes de iniciar cualquier trámite sucesorio, es necesario comprobar si el fallecido otorgó testamento. Para ello, se solicita el certificado de últimas voluntades, que indica si existe testamento y ante qué notario se otorgó.
Una vez localizado el notario, se puede obtener una copia autorizada del testamento, documento imprescindible para tramitar la herencia cuando no es necesaria la declaración de herederos.
Cuando existe testamento válido, los herederos deben proceder a la aceptación de la herencia, que puede hacerse de forma expresa o tácita. Posteriormente, se realiza la adjudicación de bienes conforme a lo establecido en el testamento.
Además, será obligatorio liquidar el Impuesto sobre Sucesiones y, en su caso, la plusvalía municipal. Estos pasos deben hacerse dentro de los plazos legales para evitar recargos y sanciones. En este punto es importante conocer las claves para evitar problemas fiscales al recibir una herencia.
En resumen, no es necesario hacer declaración de herederos si hay testamento, ya que este documento identifica a los herederos y regula el reparto de la herencia. Sin embargo, existen situaciones excepcionales en las que puede ser necesario realizarla, incluso habiendo testamento.
Para evitar errores, conflictos o retrasos innecesarios, lo más recomendable es contar con asesoramiento experto. En nuestra plataforma encontrarás abogados especializados en herencias que pueden analizar tu caso concreto y acompañarte durante todo el proceso sucesorio con seguridad y claridad.